
La playa de Coroa Vermelha, perteneciente a la localidad de Santa Cruz de Cabrália y ubicada a sólo 15 kilómetros de Porto Seguro, es tradicionalmente uno de esos paseos que realizan, entre muchos otros, quienes llegan de vacaciones a Porto Seguro; sin embargo Coroa Vermelha, tierra originaria de los indios que recibieron a los descubridores de Brasil, podrÃa trasformarse muy pronto en un destino saturado por el turismo masivo si continúa el avance sobre la tierra indÃgena.
Por empezar Coroa Vermelha tiene la mejor playa del litoral norte de la costa del descubrimiento, esta costa bahiana, que comienza en su extremo sur en CaraÃva, se divide en dos a partir del RÃo Buranhem en Porto Seguro, y continúa hacia el norte finalizando en la localidad de Belmonte. Es decir que de las playas ubicadas al norte del RÃo Buranhem, entre Porto Seguro y Belmonte, no hay ninguna que tenga la belleza y el atractivo cultural que tiene Coroa Vermelha.
Conocà Coroa casi de casualidad en un viaje durante el año 2001, me impresionó la belleza de sus playas y lo limitado de la explotación turÃstica en la zona, la razón que evitó que Coroa escapara de la fiebre del oro de la especulación inmobiliaria que acechaba a las playas vecinas al sur de Porto Seguro (en particular Arraial d'Ajuda y Trancoso) era simple: ningún blanco, y cuando digo blanco utilizo el termino que se utiliza en la zona para referirse a todos los que no pertenecen a la tribu originaria Pataxó, podÃan ser propietarios de terrenos en toda la zona que rodeaba a las playas, lo cual querÃa decir básicamente que toda el área potencialmente más atractiva para el turismo, no podÃa ser explotada, puesto que quedaba bajo las restricciones establecidas como zona reservada a los habitantes originales de la región.
Estos indÃgenas de la tribu Pataxó, eran los descendientes de quienes habitaban el sur de bahÃa cuando los portugueses "descubrieron" Brasil; los indios actuales vivÃan en la zona según sus tradiciones y poco sabÃan de explotación turÃstica por cierto.
Era común ver en aquellos tiempos carteles en los bares que alertaban a los "blancos" dueños de bares en la ruta que une Porto Seguro con Cabrália, que la venta de bebidas alcohólicas a los indios serÃa castigada con severas penas. Estaba claro que para las autoridades de entonces los indios estaban ahà ocupando un territorio que, si bien les pertenecÃa históricamente, no tenÃan poder suficiente como para mantener a salvo de la codicia que los rodeaba por todos lados; y que quienes se estaban perdiendo de ganar fortunas, no cesarÃan hasta sepultarlos en el vicio y expulsarlos al calor infernal del árido interior bahiano.
Eso era en el año 2001 y lo que veÃa uno al caminar cruzando la aldea indÃgena hacia las playas de Coroa Vermelha era algo que difÃcilmente algún viajero pudiera imaginar a sólo 15 kilómetros de uno de los destinos más populares de Brasil como era y es Porto Seguro.
Recuerdo que caminaba yendo a la playa cruzando la aldea y sentÃa que habÃa entrado de pronto en otro paÃs, la zona era ajena o todo lo que yo conocÃa de Brasil y sus playas; cuadras y cuadras a orillas del mar en una zona de belleza natural notable, ocupadas en lugar de por hoteles y posadas de lujo, por una aldea sencilla y por gente viviendo en condiciones casi primitivas integrados a la naturaleza.
Eso permaneció asà durante un tiempo, pero de a poco, gente que no podÃa creer ni aceptar que ese lugar no fuera explotado turÃsticamente como se debÃa, comenzó a vislumbrar pequeñas trampas para morder porciones del paraÃso Pataxó.
Pronto uno comenzó a ver como aparecÃan restaurantes de playa con dueños italianos, que previamente se habÃan casado con indias para dejar de ser "blancos" y tener derechos sobre la tierra; y las zonas entre la ruta principal y el mar, otrora en poder de los indios, se iban poblando sin pausa de posadas cuyos dueños de indios no tenÃan nada.
La ley y la frontera de la tierra indÃgena cambiaba constantemente, y pervertidos por el dinero de los blancos los indios se recluÃan en la franja cada vez más pequeña de tierra a orillas del mar, que por ley no podÃan vender a nadie que no fuera poblador originario.
Asà hasta el dÃa de hoy, en que la realidad contrasta bastante con respecto al 2001. Hoy la playa de Coroa está uniformemente saturada de bares de playa, la aldea principal fuera de la tierra indÃgena, tiene restaurantes y posadas de todo nivel como cualquier otra playa de la región, y las iglesias evangelistas proliferan como hongos en la humedad.
Los indios ahora beben tanto como los blancos, y la abundancia inconcebible de iglesias, permite deducir un inexplicable estado emocional, en gente que habita un sitio cuya naturaleza serÃa la panacea de cualquier habitante estresado de gran ciudad.
No obstante estos contrastes con el pasado, y sobre todo en comparación con otros destinos famosos de los alrededores, Coroa Vermelha permanece como un lugar mucho menos privatizado y contaminado por los males que muchas veces acompañan al turismo masivo.
Aún es posible, ver a los niños indÃgenas corriendo atrás de una pelota en una humilde cancha de fútbol a metros del mar, sobre una tierra que los extranjeros siguen mirando de reojo calculadora en mano.
© 2009 / 2010, BrasilPlayas.com
Diseño y desarrollo: ArraialWebDesign
Los artÃculos publicados en esta web son propiedad intelectual de sus respectivos autores, que se reservan todos los derechos sobre los mismos
Las imágenes contenidas en este sitio están sujetas a la respectiva licencia y acreditación que las acompaña
comentarios
¡Tu comentario!